El origen etimológico de la palabra ahorro, según la Real Academia Española, procede del término árabe hurr, que significa libre. En la Edad Media, este vocablo evolucionó hasta horro y significaba, libre, que no esclavo. Con el paso de los años, adoptó el sentido de no pagar, quedar libre de los gastos y, a partir de ahí, surgió la idea de guardar dinero para el futuro.
Actualmente, el término ahorro se ha convertido en el objetivo principal de muchas familias que, además de contar con un presupuesto para los posibles imprevistos que puedan surgir, son conscientes de la necesidad de ahorrar de cara a la jubilación si quieren mantener el mismo nivel de vida. Sin embargo, además de ahorrar, hay que maximizar dicho ahorro y los fondos de inversión son uno de los mejores vehículos para canalizarlo.
Las razones son evidentes. Los fondos de inversión son un producto sencillo, gestionado por un profesional que se encarga de invertir y gestionar una cartera correctamente diversificada, líquida: es decir, se puede reembolsar el dinero en cualquier momento si se necesita, y con una amplia oferta disponible en el mercado para los distintos perfiles de riesgo.
Aún queda valor en renta fija si miras a China
En general, el inversor español se caracteriza por tener un perfil de inversión conservador y la renta fija suele tener un peso bastante elevado en sus carteras. Un hecho que, en el actual entorno de bajos tipos de interés está dificultando que obtengan rendimientos decentes. Sin embargo, en el mercado aún existen activos de renta fija que ofrecen valor y cuyo nivel de volatilidad no es elevado. Se trata de la renta fija china, que cuenta con un elevado potencial de crecimiento.
No en vano, China es la segunda economía del mundo y se encuentra aun creciendo de forma notable. Sin embargo, a pesar de esto, la presencia de activos financieros chinos en las carteras de inversores internacionales es aún mínima. Concretamente, en el caso de la renta fija, China es el segundo mercado de deuda del mundo, por detrás del estadounidense. Su deuda pública y semipública está siendo incluida de forma creciente en los mayores índices de renta fija del mundo y esto hace que los grandes inversores institucionales se fijen cada vez más en este activo que, además, ofrece una volatilidad baja y un rendimiento real positivo. Algo que ya no se encuentra en la mayoría de los países desarrollados.