El metal ha bajado más de 40% desde sus máximos de 2011, y los dos países se han convertido en los últimos años en los mayores compradores de oro. El gigante asiático ha aumentado sus reservas de oro en un 60% desde 2009, mientras que Rusia ha más que doblado esta tenencia, en unos meses en el que ni la crisis griega ni la incertidumbre por el desplome del mercado bursátil chino ha logrado impulsar la cotización del oro como activo refugio.
Detrás de este comportamiento se encuentra sin duda la fortaleza del dólar, que los analistas no esperan que cese en el medio plazo ante la perspectiva de la primera subida de tipos por parte de la Reserva Federal desde 2006. Y China tiene un especial problema con estas perspectivas. El pasado 17 de julio, el gigante asiático anunciaba, por primera vez en seis años, el nivel de sus reservas de oro. Y según los datos publicados, la cifra ascendería a 1.658 toneladas, convirtiendo al país en el sexto mayor tenedor de oro a nivel mundial, adelantando a Rusia en el ranking, con 1.275 toneladas.
Todo apunta a que la intención de China sería aumentar sus reservas de oro como una fórmula de presión hacia el FMI, para que en su próxima reunión de octubre, cuando la institución tiene previsto revisar la canasta Special Draging Right (SDR) de las cuatro divisas con mayor peso dentro del comercio internacional, tenga en cuenta al yuan. Pero el propio FMI ya ha desestimado esta posibilidad.
¿Por qué cae el oro?
En un reciente informe, los analistas de Barclays consideran que el descenso continuado de esta materia prima se asienta sobre tres pilares principales: el oro como divisa, el oro como materia prima y el papel de los bancos centrales.