El ciclismo no tiene tanta repercusión en nuestro país como el fútbol, el deporte rey por excelencia, pero aun así, la cantidad de aficionados que llevan 2 semanas llenando las cunetas de las carreteras para ver pasar a sus ídolos demuestra que también existe una gran afición en España. La Vuelta Ciclista es la competición más importante a nivel nacional y la tercera a nivel internacional tras el Giro de Italia y el Tour de Francia.
Otro indicador que demuestra que el ciclismo es un deporte en auge es la cantidad de patrocinadores que año tras año esponsorizan las jornadas de la carrera. Cofidis, Skoda, Festina, Amstel, Bic, Shimano o Vodafone, son algunos de ellos. Este último, incluso atravesando una difícil situación y tras haber presentado un expediente de regulación de empleo que afectará a 2.300 trabajadores.
Tanto el dinero que aportan estas compañías como las compensaciones que reciben por el patrocinio son cifras que se desconocen, pero sin embargo, los otros beneficiados económicos de la vuelta sí se sabe cuanto aportan a la competición. Estos son los que sirven de sede de las salidas o las metas. En 2012, Aragón aportó 230.000 euros para la celebración de tres jornadas de ciclismo. Se disputó una contrarreloj en Tarazona, una salida de etapa en Maella, con final en Tarragona, y una jornada de montaña, la que cerraba el paso por los Pirineos y llevada a Sallent de Gállego, a Aramón Formigal. Pero, además, la caravana tuvo también dos jornadas de descanso, en las que la mayor parte de la caravana se instaló en Aragón. Esta año, la Vuelta ha vuelto ha Tarazona, y aunque desde el Ayuntamiento aseguran que no han pagado nada por ello, sí reconocen que se han encargado del coste de organización y logística, que ha conllevado una inversión de 30.000 euros. El concejal de Deportes del Ayuntamiento turiasonense, David Miguel, ha asegurado que el Consistorio ha apostado por esta competición porque dinamiza y genera riqueza en el territorio, algo "muy necesario" en momentos de crisis. Sin embargo, aún no han echado una cuenta aproximada de lo que puede suponer a la zona.
Donde si hacen cuentas es en Francia. Acoger la llegada de una etapa del Tour tiene un coste cercano a 600.000 euros para los consistorios galos. Ser el punto de salida se cotiza mucho menos, a 100.000 euros el corte de cinta. El beneficio de acoger una línea de meta, tampoco es moco de pavo. Se calcula que los ingresos generados en hostelería por la carrera rondan al menos los 670.000 euros por etapa. Una cuantía que aumenta significativamente cuando la etapa es de montaña (termina en alto) y se está decidiendo en ella la general.
En cuanto a los premios que se han repartido durante estos 15 días y se repartirán este domingo en Madrid, donde termina la ronda española, también son menores que lo que se gana si coronas el pódium de los Campos Elíseos. En concreto, por ganar una etapa los corredores se llevan 11.000 euros, y el primer clasificado de la Vuelta gana 112.000 euros. Unipublic es la empresa encargada de gestionar la competición española.