Los datos económicos disponibles sitúan a la economía de Grecia inequívocamente en un punto de caída. En las próximas semanas conoceremos más datos ya que los parlamentos nacionales en la zona euro votarán sobre el rescate.
Hace un año las cosas pintaban mejor para la economía griega. En agosto de 2014, el índice de las condiciones económicas de la Comisión Europea se situó en 102,2, habiendo recuperado más de 20 puntos desde el fondo de la depresión.
Más tarde, el informe del PIB correspondiente al tercer trimestre mostraría un crecimiento del 1,5%, el mayor desde 2008.
Es cierto que no todo estaba bien en Grecia, ni mucho menos. Los salarios habían caído en términos reales, se habían recortado las pensiones y la tasa de desempleo todavía era alta en el 25% (en niveles del 26,2% en agosto de 2014). Por ello y ante este contexto tal vez no era sorprendente que Syriza surgiera como un claro favorito para muchos griegos y el partido fue ganando fuerza de forma progresiva en las encuestas.
Hacia finales de 2014, estaba claro que el partido de Syriza estaba a punto de tomar el poder y dadas las diversas y "explosivas" declaraciones del partido, incluyendo la falta de apoyo a permanecer en el euro, no era de extrañar que la confianza de los inversores comenzara a menguar.