El FMI ha asestado un varapalo a la economía española esta semana, al cuantificar cómo de grandes serán las consecuencias de la paralización de la actividad y del confinamiento. Las medidas que se han impuesto tratan de frenar la propagación de un virus que ya ha matado a casi 20.000 personas en España y 130.000 en el mundo.
Según el organismo internacional España protagonizará la segunda mayor caída de entre los grandes países (-8%), solo superado por la debacle de la economía italiana (-9,1%). No obstante, esas cifras se traducen en una ingente cantidad de negocios que tratan de sortear las dificultades de esta crisis.
En un intento de ayudar a las empresas, el Gobierno ha puesto en marcha diversos planes para amortiguar la caída. La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, transmitió como un logro que las empresas hayan tenido que acogerse a estas ayudas. Así, explicó que las actuaciones han servido para dar «mayor liquidez a muchas empresas», además de dotar de «fortaleza» a pymes y autónomos.
Sin embargo, las cifras que ha registrado el estado hasta ahora reflejan hasta qué punto las empresas están viviendo unos momentos cruciales para su supervivencia.
Línea de avales
El Gobierno anunció en un primer momento una movilización de recursos «colosal», según las palabras del presidente, Pedro Sánchez. De esos 200.000 millones en los que estaba cifrada dicha movilización, el estado aportaría la mitad, 100.000 millones, si bien lo haría en forma de avales y, en un primer momento, solo se activó una primera línea de 20.000 millones, a la que se ha sumado otra dotada con la misma cantidad y que se dirige en especial a los autónomos y a las pymes.