Desde el colegio se enseña que una de las características principales de la Edad Contemporánea es que los estamentos sociales se transforman en clases sociales. La diferencia es que la organización de siglos pasados, más rígida, determinaba la posición en la sociedad de una determinada persona y su familia, mientras que en la configuración actual el salto entre las distintas clases sociales sí que es posible.
De hecho, la aspiración que entra en juego con la llegada del liberalismo es la de mejorar la posición socioeconómica de nuestros antecesores. En consecuencia, el último siglo ha dado pie al ascenso social de personas que provenían de familias con pocos recursos económicos. Las circunstancias actuales muestran que cada vez es más difícil mejorar la situación de los padres y que la movilidad social se encuentra estancada, según constata un informe de la OCDE recogido por la página web del Foro Económico Mundial (WEF, en sus siglas en inglés).
En este sentido, la OCDE analiza las generaciones que llevaría alcanzar un salario medio si se nace en una familia que pertenezca al 10% de la población con los ingresos más bajos. La conclusión del WEF es tajante: “Las familias y comunidades en muchos países están cada vez más atrapadas en los peldaños inferiores de la escala social”.
El tiempo medio que una persona necesita para alcanzar los ingresos medios en los países de la OCDE es de cuatro generaciones y media. “Las familias y comunidades en muchos países están cada vez más atrapadas en los peldaños inferiores de la escala social”, afirma el WEF. En cualquier caso, el intervalo de tiempo varía en función del país. Mientras que en Finlandia se necesitan dos generaciones, en Colombia se tardarían once generaciones.
Finlandia, Noruega y Suecia son los países donde existen más facilidades para ascender en la escala socioeconómica, algo que se lograría en tres generaciones. En el lado opuesto se encuentran Hungría, China e India (siete generaciones), Brasil y Sudáfrica (nueve generaciones), además de la mencionada Colombia. En España, el tiempo necesario es de cuatro generaciones.