La evolución de la reducción de la inflación, junto con los próximos movimientos de los bancos centrales, siguen siendo los factores más determinantes para los mercados y el comportamiento de los activos a lo largo de 2024, partiendo del consenso general sobre una caída progresiva de los tipos, que comenzará en el mes de junio, y de que la inflación, tanto la general como la subyacente, seguirá todavía durante un tiempo por encima de los objetivos de los Bancos Centrales en Europa y en EE.UU.
Este escenario viene acompañado de la previsión de que no se produzca una caída fuerte de la actividad económica a lo largo de 2024, aunque lo normal es que ese frenazo sea más pronunciado en Europa y suave en EE.UU., mientras se logren crecimientos razonables en los países emergentes.
A partir de estas premisas, Diaphanum SV, la entidad líder de asesoramiento independiente en España, ha elaborado un documento donde establece algunos riesgos para los mercados, que ya están descontados por el conjunto de los inversores, y otros riesgos que no son tan evidentes, pero que también podrían condicionar el devenir de los mercados en los próximos meses.
Cuatro riesgos ya descontados en el mercado
La inflación subyacente
El nivel de precios ha ido reduciéndose desde los máximos que alcanzó en 2022. La tasa de inflación general de la eurozona se moderó al 2,4% en marzo, aunque todavía se mantiene por encima de los niveles del 2% que se establece como el nivel óptimo del Banco Central Europeo. Por su parte, la inflación subyacente (excluyendo energía y alimentos), más persistente en los últimos meses, continúa estancada en el entorno del 3% en los últimos meses.
Es cierto que la inflación general se encuentra en niveles más gestionables para los bancos centrales, pero el efecto base desaparecerá y preocupa la evolución de la subyacente. Si persiste el enfriamiento del ciclo económico y crediticio, el avance de precios seguirá menguando.