Prácticamente todos los brokers y entidades bancarias emplean las cuentas ómnibus (cuentas globales) para operar en mercados extranjeros. Y algunos también para la Bolsa española. Se trata de cuentas de valores donde se agrupan a todos los clientes, permitiendo gestionar las carteras de forma más eficiente y reduciendo también los costes para el cliente.
En las cuentas nominales, los valores están identificados en cuentas individuales a nombre de los partícipes. Pero en las cuentas ómnibus, no consta como titular el inversor final, sino el bróker con el que opera. "Es habitual que las entidades informen al cliente de esta circunstancia, así como de los riesgos derivados de una posible insolvencia de la entidad", indican fuentes consultadas. Baste un ejemplo para comprobarlo, con una nota informativa de Cajastur:
Los sistemas de tenencia indirecta, como son las cuentas globales, pueden llevar asociados riesgos específicos de custodia, como por ejemplo el derivado de la insolvencia del titular de la cuenta global:
En los supuestos de insolvencia o quiebra del titular de la cuenta global pueden darse limitaciones para que los inversores finales (el Cliente) ejerciten derechos de separación o que se les reconozcan como propietarios de los valores y no como meros titulares de derechos de crédito frente al titular de la cuenta global.
Asimismo, en caso de insolvencia del subcustodio, con el oportuno inicio de procedimientos de insolvencia y/o el nombramiento de administradores o liquidadores pueden aparecer las situaciones que se describen a continuación: