La tecnología es la herramienta más poderosa que tenemos como humanos. Nunca hemos estado tan equipados como ahora para resolver los retos climáticos, sociales y económicos que tenemos como humanidad. Sin embargo, es inevitable asustarnos del rápido avance de la tecnología. De la primera a la segunda revolución industrial pasaron noventa años. De la cuarta a esta quinta en la que entramos apenas han pasado veinte. Sin saberlo en su origen, en Libelium llevamos esas dos décadas inmersos en la tecnología que llevaría a la quinta revolución.
Nunca antes ha sido tan importante ser capaces de adaptarse y reaccionar. Sin embargo, vivimos enmarañados con las ramas de los árboles con tanta innovación porque no tenemos tiempo para asimilar la complejidad de la misma y poder así ver el bosque en todo su esplendor.
No me gustaría que esto supusiera una oportunidad perdida porque podríamos hacer más, mucho más por nuestra sociedad y nuestro planeta si somos capaces de encontrar ese claro del bosque desde el que trabajar.
Para llegar allí tan sólo necesitamos dos cosas: mayor transparencia de la tecnología y una sociedad empoderada con ella.
La transparencia en la gestión de datos no solo se refiere a la claridad con que las empresas y gobiernos deben actuar, sino también a la capacidad de los individuos de entender y controlar cómo se utilizan sus propios datos. Sólo cuando es demasiado tarde nos damos cuenta de que hemos dado “Aceptar” cuando en su día apretamos el botón.