Dice el prestigioso analista de Wall Street Harry Dent que tenemos un gran crash frente a nosotros. Observa este experto un techo de mercado en el S&P 500 y recuerda que desde finales de 2014 la renta variable ha perdido momentum… justo cuando la autoridad monetaria estadounidense puso punto y final a su programa de compra de activos (QE). "Y esto es porque la Fed fue el primer ‘catalizador’ de esta burbuja en la renta variable".
Una visión ciertamente pesimista a la que pone cifras: "Cuando el S&P vea nuevos mínimos por debajo de los 1.810 puntos, asistiremos a una oleada de ventas más grave, probablemente en torno a principios de julio. Y, finalmente, veremos a Dow Jones en los 5.500-6.000 a cierre de 2017".
Sí, reconoce John Higgins, de Capital Economics, el apetito por el riesgo despertado por las laxas políticas monetarias de los bancos centrales, puede llegar a ser peligroso si resulta en valoraciones excesivas…
Ahora bien, no podemos olvidar que más allá de Estados Unidos, muchas economías avanzadas aún son débiles, la inflación es demasiado baja y las valoraciones de los activos de riesgo están "relativamente deprimidas". Y lo mismo, añade, podría decirse de bastantes emergentes.
En general, apuna, "nuestra sensación es que las valoraciones, incluyendo las de Wall Street, no son preocupantemente altas en este momento. De hecho, lo han sido mucho más en el pasado". Por tanto, concluye, si las autoridades monetarias flexibilizan aún más sus políticas "probablemente no asistamos al estallido de ninguna burbuja pronto".