Para Marta Díaz Barrera, "hay mucho talento y las startups no están sabiendo detectarlo. Se están centrando en competencias "hard" y en conocimientos teóricos y en cambio se olvidan de que lo verdaderamente importante para enamorar a sus clientes, usuarios e inversores, es la actitud y el talento".
1.- Empatía. En este ecosistema es indispensable que el candidato sepa definir un arquetipo de cliente. Tener claro cuáles son sus principales preocupaciones, saber qué escucha, quiénes son sus personas influyentes, conocer qué le interesa, cuál es su entorno. En definitiva, conocer lo máximo posible acerca de nuestros clientes para crear propuestas que realmente le aporten valor.
2.- Inteligencia cultural. Hemos pasado de la inteligencia emocional a añadir otro tipo de Inteligencia más centrada en el negocio: la inteligencia cultural. Podemos definirla como la habilidad para reconocer, leer y adaptarse a otras culturales, detalles y gestos a veces imperceptibles, para ser más efectivos a la hora de trabajar y de negociar con personas de otros países.
3.- Creación de comunidades. Los proyectos que están creciendo más rápidamente tienen un denominador común: una comunidad. Esto tiene dos lecturas: es importante crear comunidades entre los miembros que trabajan en un determinado proyecto y crearlas para conocer mejor al cliente, para establecer un canal directo de comunicación con ellos, establecer patrones de conducta…
4.- Consumo colaborativo. El consumo colaborativo es otra de las actitudes valoradas por las startups. Hay, por un lado, una ruptura con el individualismo de consumo y, por otro, una apuesta por compartir e intercambiar estableciendo redes de colaboración. Lo principal es la evolución que está produciéndose en el concepto tradicional de compartir, intercambiar y alquilar para introducir un componente clave, como lo es la tecnología y la comunicación a través de diferentes canales.