En muchas oficinas, la toma de decisiones se asocia con gráficos, informes y dashboards. Pero, ¿qué ocurre cuando los datos dejan de ser suficientes?
Hoy, los líderes se enfrentan a contextos cada vez más volátiles. La información llega, pero rara vez es completa o clara. La incertidumbre se convierte en la norma.
Los datos aportan contexto y ayudan a reducir riesgos, pero no siempre muestran la realidad completa. Situaciones complejas, cambios rápidos del mercado o eventos inesperados exigen algo más que números.
Límites de los datos
Tomar decisiones bajo estas condiciones requiere equilibrio. No se trata de ignorar los datos, sino de complementarlos con análisis cualitativos, experiencia y sentido común.
Diversos estudios en gestión empresarial destacan que la intuición, cuando se combina con información contextual, puede ser un aliado poderoso. La clave está en reconocer los límites de los datos y no caer en la parálisis analítica.


