En 2024 se entregaron en España 134.649 viviendas menos de las necesarias para absorber los hogares creados ese año y los mayores desequilibrios se registraron en Madrid (-32.644 unidades) y Barcelona (-21.148), según un informe elaborado por la Asociación Española de Consultoría Inmobiliaria (ACI).
Además de Madrid y Barcelona, Alicante también figura entre las provincias con más déficit, un desajuste que repercute en la evolución alcista de los precios de venta.
A estas ciudades se suma el déficit acumulado en Baleares, Las Palmas y Santa Cruz de Tenerife (casi 19.700 viviendas entre todas), donde la escasez de suelo y los límites urbanísticos incrementan las tensiones estructurales.
El informe concluye que la formación de nuevos hogares se estabilizará en torno a las 200.000 unidades anuales en la década de los 30 pese al aumento previsto de la población, que superará los 53 millones de habitantes en 2035, según datos del INE.
Entre las causas que indica destaca el envejecimiento poblacional, la precariedad laboral, el retraso en la emancipación de los jóvenes y los cambios en los modelos familiares (más hogares unipersonales o compartidos). Todo ello, apunta ACI, exige un rediseño de las políticas residenciales, más allá de la mera construcción.
