Hoy en día vivimos en un mundo donde es posible elegir qué vas a comer con la ayuda de tus amigos en Instagram, y donde compartir información se ha vuelto un paso más en la inmediatez de nuestra jornada. Según el artículo Social network sites: Definition, history, and scholarship, elaborado por las investigadoras Danah Boyd y Nicole Ellison, las redes sociales se definen como un servicio que permite a los individuos construir un perfil público o semipúblico dentro de un sistema delimitado y articular una lista de otros usuarios con los que comparten una conexión. Pero qué pasa cuando una persona quiere deconstruir esta red, cuando no sabe si aún quiere tener esta “conexión” con ciertos usuarios, ¿qué pasa cuando un trabajador quiere dejar de seguir a su jefe en sus cuentas personales de las redes sociales?
Partiendo de esta temática, la psicóloga Ana Mercedes Guirnaldos, consultora de RRHH, explica cuál debería ser el límite adecuado para relacionarse con los compañeros y superiores en el ámbito social y expresa que dependerá de cada persona y el entorno que lo rodea. Además, el parámetro adecuado será “cuando tu individualidad y privacidad se respete en la medida que tú lo consideres”.
Unido a esto, la profesional María Orts Bonet, responsable de RRHH en la empresa Mentevita y psicóloga sanitaria especializada en el ámbito laboral, comenta que existen numerosos estudios que sostienen que relacionarse socialmente con los compañeros o superiores en el trabajo enriquece la satisfacción laboral de las personas. Y añade, igualmente, que estas conexiones interpersonales son importantes y al desarrollarse ayudan a propiciar un ambiente favorable.
En este sentido, esto supone una ventaja para los individuos y la organización en la medida en que la construcción de relaciones laborales sanas, transforman el trabajo diario en una actividad “menos estresante, más cooperativa y, por ende, más productiva”. Inmersos en la era de la información, donde las relaciones laborales llegan hasta el botón de “seguir” de nuestros perfiles en Instagram, Twitter o Facebook, Guirnaldos aclara que, en un contexto donde resulta esencial crear relaciones sanas y de calidad en el trabajo, no hace falta seguir a los compañeros en redes sociales, sino que lo importante es “conectar con ellos diariamente a través de compartir ideas y crear un espacio de confianza y empatía”.
Asimismo, Orts agrega que el hecho de seguir a tu jefe en redes sociales no tiene por qué influir de forma negativa en las relaciones interpersonales sanas y afirma que hay que ser capaces de establecer un uso adecuado en estas, cuidar la imagen digital, mostrar asertividad, no ponerse en riesgo con opiniones o valores y tratar de evitar el oversharing o sobreexposición en las redes.