El entorno laboral actual, marcado por la velocidad de las tareas y la constante presión por cumplir objetivos, puede afectar tanto la salud física como mental de los empleados.
Sin embargo, el deporte emerge como una herramienta eficaz no solo para mejorar la condición física, sino también para potenciar la productividad y el bienestar en el trabajo. Practicar ejercicio de manera regular tiene efectos profundos que van más allá de lo evidente, transformando el rendimiento y las dinámicas dentro de las organizaciones.
Beneficios más allá de la actividad física
Cuando pensamos en deporte, lo primero que suele venir a la mente es la mejora de la salud física. Esto es indiscutible: el ejercicio reduce el riesgo de enfermedades crónicas, mejora el sistema cardiovascular, aumenta la fuerza muscular y la flexibilidad. Pero lo que muchas personas no tienen en cuenta es que el deporte también tiene un impacto directo sobre la mente.
Laura Güemes, psicóloga de Quirónprevención destaca que la actividad física regular puede incrementar la capacidad de concentración, mejorar la memoria y aumentar la claridad mental.
Esto se debe al aumento del flujo sanguíneo hacia el cerebro y a la liberación de neurotransmisores como las endorfinas, responsables de mejorar el estado de ánimo y reducir los niveles de ansiedad. Así, quienes practican deporte con regularidad son más eficaces en la toma de decisiones y mantienen una mayor calma ante situaciones de estrés, lo que resulta fundamental en entornos laborales de alta exigencia.

