La estrategia del caos llevada a cabo por Arabia Saudí para someter a Rusia ha llevado al mercado del crudo contra las cuerdas. En la última jornada llegaba a caer hasta un 30% y a situarse el Brent, de referencia en Europa, en entornos de 31 dólares. El país ha reducido su precio de venta oficial, en lo que supone el mayor recorte de precios desde el año 2004 y se encamina a aumentar la producción en un mercado que ya está sobrecargado. Todo después de que Rusia no haya apoyado su propuesta de recortar la producción de manera conjunta entre la OPEP y sus socios en 1,5 millones de barriles diarios. La idea era intentar sostener los precios ante la caída en picado de la demanda por el parón económico que propicia el coronavirus a nivel global.
Decisión costosa
“El movimiento podría costar al país unos 120.000 millones de dólares, ya que el precio actual no es rentable”, según recuerda Mark Lacey, responsable de materias primas de Schroders. “De hecho, los precios actuales del petróleo están significativamente por debajo de los niveles de break-even de todos los productores de la OPEP”, recuerda. Por tanto, “los grandes perjudicados serán los países productores que basen gran parte de su presupuesto en los ingresos que les reporta el petróleo”, explica Joaquín Robles, analista de XTB. “Solo este año estos países van a dejar de ingresar el 50% vía precio (…), se van a ver muy debilitados y tendrán que recurrir al mercado de deuda para financiar sus operaciones ordinarias”, destaca. Contexto, además, que puede causar revuelo o malestar social. “Si los precios del petróleo se mantienen en un promedio de 35 dólares por barril el resto de 2020, el flujo de caja de todo el año para las compañías petroleras integradas se reducirá entre el 50% y el 60%. Los dividendos de todas las compañías integradas no están cubiertos a 35 dólares por barril”, detalla Lacey. Por tanto, si no hay recuperación del precio del crudo los recortes de dividendo serán irremediables porque la industria petrolera no es rentable a 30 dólares el barril. En conclusión, las cotizadas petroleras están en su momento más frágil de los últimos 20 años.
Además, es importante considerar que muchas de estas empresas “habían emitido grandes cantidades de bonos para explotar ciertos campos petrolíferos que, a los actuales niveles de precios, no son rentables, por lo que o bien dejarán de pagar el cupón o incluso pueden entrar en default, como ya ha pasado con varias compañías petroleras pequeñas”, apunta Robles. Además, empresas relacionadas con el sector como en España Técnicas Reunidas o Tubos Reunidos se verán, a su juicio, perjudicadas por una menor inversión en proyectos.
Productores de esquisto