A pesar de la crisis del COVID, la guerra de Ucrania y la subida de los tipos de interés, el precio de la vivienda en España ha continuado subiendo desde 2014. Para equilibrar oferta y demanda y estabilizar el mercado inmobiliario, se estima que para el año 2025 será necesario terminar 600.000 nuevas viviendas. Los seguros pueden jugar un papel clave para superar este reto, proporcionando soluciones financieras efectivas para los desafíos que enfrentan tanto los compradores como las entidades financieras.
Contexto actual del mercado inmobiliario
El sector inmobiliario es un pilar fundamental de la economía española, tanto por su contribución al PIB como por el empleo que genera. Sin embargo, las políticas urbanísticas no han logrado aún equilibrar adecuadamente la oferta y la demanda, ni moderar los precios de acceso a la vivienda.
Adicionalmente, la falta de planificación se ha extendido al mercado del alquiler ya que no ha habido políticas urbanísticas que fomenten la construcción para alquilar, ni la seguridad jurídica que permita a los propietarios de vivienda vacía su puesta en el mercado sin asumir los riesgos de tener problemas de impago con los inquilinos. Al final, no nos olvidemos que la vivienda es un vehículo de ahorro o inversión para muchas familias.
Por todo esto, desde el 2015 el precio del alquiler ha subido casi un 30% de media y se espera un crecimiento anual de los precios para este año y los siguientes entre un 6% y un 10%, dándose la paradoja de que es más caro alquilar, que comprar una vivienda si descontamos el factor de la entrada de la financiación y los gastos de compra.
Para salir de esta situación de desequilibrio con éxito sería necesaria una planificación urbanística más ágil de las administraciones públicas que genere más suelo urbano, sobre todo en las ciudades y las zonas turísticas, y que compense el crecimiento constante de la demanda que ha habido y que va a existir en los próximos años.
