Esta semana tuve ocasión de participar en una reunión privada con inversores y analistas chinos. Fue organizada por un fondo amigo, New Alliance Investments, que acabó reuniendo a unas cuarenta personas en Chongqing. La mayoría eran directivos chinos del mundo financiero, desde CICC hasta China Life Investment, aunque también vinieron otros fondos procedentes de Australia. Nosotros presentamos una breve ponencia sobre las oportunidades de inversión dentro del sector inmobiliario español.
La inversión realizada por China fuera de sus fronteras aumentó entre enero y septiembre un 25%. Europa está viendo crecer estas inversiones exponencialmente, sobre todo Reino Unido, aunque el stock chino dentro del continente europeo sigue siendo inferior al 1%. Los chinos, es preciso reconocerlo, siguen prefiriendo otros países como Australia o Estados Unidos para sus inversiones.
España, por lo que pude percibir durante nuestra exposición, no parece despertar excesivo interés. Para empezar, la lengua continúa siendo un obstáculo muy complicado de superar. Puede parecer una tontería, pero todos los empresarios chinos de este seminario conocían el inglés y, lo que resulta más importante, la cultura anglosajona. "¿Ir a España?", comentaba uno de los fondos allí presentes, "desconocemos el idioma y nos resultaría mucho más costoso en comparación con Estados Unidos".
Este prejuicio podría superarse mediante una colaboración estrecha con socios locales estratégicos, no intermediarios, si bien la confianza del inversor chino hacia esas personas debería rayar en lo personal. Es decir, resulta matemáticamente imposible presentarse como una tercera parte ante inversores chinos representando a cualquier socio local para que cierren un determinado negocio. "China es una plaza extremadamente complicada para las empresas consultoras", me llegó a reconocer Huang Chengan, director ejecutivo de Juzhi Investments.
"Los empresarios chinos, si estamos dispuestos a ejecutar una inversión en serio, preferimos hacerlo por nuestra cuenta o con socios locales involucrados directamente y sin intermediarios", concluye Huang. En este punto, debo decir que hicimos un exhaustivo trabajo para identificar oportunidades reales dentro del sector inmobiliario español, pero hemos sido intermediarios. Una figura maldita abocada al fracaso en este mercado donde la manera de hacer negocios también tiene "características chinas".