Incertidumbre que, más de dos años después de que llegara el COVID-19 a nuestras vidas, no se ha solventado y ha creado nuevos problemas a raíz de una recuperación abrupta y ciertamente desequilibrada. Estos son algunos de los factores que debemos tener muy en cuenta en este 2022.
CRECIMIENTO
Uno de los grandes conflictos desatados en la recuperación es que la activación económica se ha producido de forma brusca y con gran fortaleza en todo el mundo desarrollado. Una circunstancia, por la crisis pandémica, que no se había producido nunca y que ha desatado la tormenta perfecta en cascada de muchos desequilibrios que estamos viviendo.
De esa forma uno de los grandes deseos de este 2022 ha de ser el equilibrio: un avance económico que no se vea constantemente lastrado por cuellos de botella o escasez de suministros que crean, en añadido, efectos secundarios a resolver en todos los países.
En el caso de España lo más significativo en este año recién iniciado es que, sobre el papel y en este punto de convivencia con la pandemia, nuestro crecimiento no será tan robusto como se esperaba. Entre las últimas actualizaciones nos encontramos con el 5.5% que prevé la OCDE frente al 6,1% que prevé UBS, la Unión de Bancos Suizos, que espera de España una de las mejores evoluciones globales, con mayor rapidez de expansión incluso que China.
INFLACIÓN
Es para muchos el gran interrogante y el mayor desafío de las economías globales. Un factor además que se traslada de inmediato a la ciudadanía, que lleva muchos meses pagando los efectos del desequilibrio en el crecimiento que propicia el incremento de materias primas.