En el entorno laboral moderno se habla mucho de bienestar, prevención y cultura corporativa. Pero hay situaciones que no admiten matices ni discursos. Una parada cardiorrespiratoria es una de ellas. Ocurre sin previo aviso, no distingue cargos ni edades y exige una respuesta inmediata.
En ese contexto, disponer de un Desfibrilador Externo Automático (DEA) en la empresa deja de ser un gesto voluntarista para convertirse en una decisión estratégica.
Cada minuto sin intervención reduce drásticamente las probabilidades de supervivencia. La evidencia médica es clara: la desfibrilación precoz salva vidas. Y el lugar de trabajo, donde pasamos una parte sustancial del día, no es una excepción.
Qué es un DEA y por qué marca la diferencia
Un DEA es un dispositivo sanitario diseñado para analizar el ritmo cardíaco de una persona que ha sufrido una parada y, si es necesario, aplicar una descarga eléctrica que permita recuperar un ritmo eficaz.

Su gran ventaja es que puede ser utilizado por personas sin formación sanitaria, ya que el propio equipo guía todo el proceso mediante instrucciones de voz claras y secuenciales.
