Según informa Bloomberg, los altos directivos de los mayores bancos de inversión estadounidense, los que más se juegan en el negocio local, se reunieron ayer con el máximo dirigente de la Hacienda del país, George Osborne, que intentó transmitirles la importancia de mantener a Londres como el primer centro financiero europeo.
A la reunión asistieron Michael Sherwood, de Goldman Sachs, Robert Rooney, de Morgan Stanley, Alex Wilmot-Sitwell de Bank of America, Bill Winters de Standard Chartered y Viswas Raghavan de JP Morgan.
Según indicaron los asistentes, el Gobierno y la industria financiera comparten "un objetivo común para ayudar a Londres a mantener su posición" como principal centro de las finanzas europeas". "La decisión británica de abandonar la UE claramente presenta retos económicos, que estamos decididos a afrontar trabajando juntos", explicaron los asistentes en un comunicado.
Sin embargo, y pese al mensaje de calma, la reunión pone de relieve la preocupación por la pérdida de empleo en el sector. JP Morgan fue uno de los primeros en anunciar que estudia la posibilidad de trasladar a miles de sus empleados a otras regiones. Y serían muchos los que seguirían sus pasos.
Según un reciente informe del think tank New Financial, el 87% del personal de la banca de inversión estadounidense que opera en la Unión Europea se encuentra afincado en Reino Unido, que, además, acoge el 78% de la actividad de los mercados de capitales de la región.