Los inversores han querido hacerse con efectivo después de que China haya dicho que limitará el uso de bonos empresariales como garantía para los préstamos entre inversores. La venta de acciones ha llevado a que el Shangai composite viviera su mayor caída desde 2009 con un desplome del 5,4%.
La medida que ha tomado la China Securities Depository and Clearing Corp (CSDC) permite que únicamente sean aceptados aquellos bonos que ostenten las calificaciones más altas, con rating AAA. Esta decisión busca reducir la emisión de deuda de las empresas chinas, un extremo que podría ser perjudicial para una economía que comienza a mostrar signos de ralentización.
"Las nuevas normas sirven para prevenir los riesgos que pueden surgir de un crecimiento sostenido en base a una fuerte deuda en el mercado", explica Xu Hanfei, analyst at Guotai Jun’an en declaraciones a The Wall Street journal.
Los analistas estiman que la cantidad actual de este tipo de activos se situaría entre los 500 y los 700 millones de yuanes, que al cambio serían unos 113.000 millones de dólares.
Dudas sobre el crecimiento