La salida de la suspensión de pagos de Detroit se lleva a cabo después de que el pasado noviembre un tribunal estadounidense aceptara el plan de la ciudad para reestructurar unos 7.000 millones de dólares de su deuda e invertir otros 1.700 millones en la reconstrucción de servicios e infraestructuras.
Además, la cuidad ha conseguido por parte de distintas fundaciones 366 millones de dólares a recibir en los próximos 20 años, y el estado de Michigan se ha comprometido a dar otros 195 millones de dólares.
A pesar del esfuerzo y la voluntad de todos de devolver "el brillo" a Detroit, sigue habiendo dudas sobre cómo la ciudad puede cambiar su destino. Llevará tiempo mejorar la crítica situación en los barrios más afectados, solucionar los enormes problemas en escuelas públicas o detener el éxodo de los contribuyentes. La ciudad pasó de casi dos millones de habitantes a menos de 700.000 en apenas unos meses.
Pero quizás los mayores retos serán atraer de nuevo a empresas y comenzar a crear empleo, ya que en estos momentos Detroit posee una tasa de desempleo que duplica la media nacional.
Mediadores de la nueva situación