Está bien documentada la cuestión de invertir a largo plazo en deuda en divisas locales de mercados emergentes: mientras los países en vías de desarrollo mejoran la productividad, sus economías se globalizan y sus divisas se revalorizan. Sin embargo, ésta es una teoría a largo plazo y la realidad actual puede ser algo distinta. Sin duda, en este momento actual de fuerza del dólar estadounidense, a muchos inversores en dólares estadounidenses les han desilusionado los rendimientos de la deuda local de los mercados emergentes (ME), que en los dos últimos años ha caído más de un 5% cada año.
Pero, ¿qué sucede si observamos el rendimiento de la deuda local de los mercados emergentes (ME) a través de la lente de diferentes divisas? De hecho, la imagen tiene un aspecto marcadamente mejor en función de la divisa base. A medida que vemos más divergencia en la política monetaria de los bancos centrales en Europa, Japón y Australia, por ejemplo, la divisa base que un inversor elija influirá mucho en los rendimientos de los próximos meses.
Cada vez más, el perfil de riesgo de la deuda local de los ME también dependerá muchísimo de su divisa base: por ejemplo, para un inversor australiano es mucho menos volátil tener deuda local de los ME que para un inversor británico o estadounidense. Y eso sucede así porque el dólar australiano presenta una elevada correlación con muchas divisas de los ME (muchos de los impulsores de crecimiento en estos mercados se aplican a Australia, como los precios de las materias primas y el crecimiento de China).
De hecho, desde diciembre de 2013, la deuda en divisa local de los ME produjo un rendimiento de aproximadamente un 13% en euros mientras que el mismo índice en dólares estadounidenses ha caído aproximadamente un 7%. Esto, más que el rendimiento de las divisas subyacentes de mercados emergentes, lo que destaca es la aguda caída del euro frente al dólar.
Existen tres consideraciones clave para invertir hoy en los ME: