Esta "creencia" de la agencia Standard & Poor’s (S&P) contrasta con la "visión" de Fitch, cuya perspectiva sobre la calidad crediticia soberana es "prácticamente estable" para este 2015. Según esta última firma, las perspectivas positivas y negativas en las "notas" globales están mucho más equilibradas que a finales de 2013, cuando las segundas duplicaban a las primeras.
Ahora bien, ambas entidades coinciden en señalar a los mercados emergentes como los peores posicionados. Así, S&P explica que Medio Oriente, África y la Comunidad de Estados Independientes (compuesta por diez de las 15 exrepúblicas soviéticas) "cuentan con las perspectivas más negativas a nivel global. Estas son también las regiones donde la caída de los precios del petróleo ha tenido un gran coste".
Por su parte, Fitch añade al "lastre" del crudo, el riesgo que supone una posible subida de tipos por parte de la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos. Y recuerda que los países con ratings más bajos, como Venezuela, Nigeria o Bahrein, están particularmente expuestos, a la sangría del "oro negro".
Evolución de las perspectivas
Con todo, S&P reconoce que "aunque predominan las perspectivas negativas", éstas alcanzaron un máximo en 2009 y desde entonces se han reducido hasta 15 desde 36. Mientras tanto, las positivas se han mantenido estable en un rango de entre cinco y ocho.