Dia reveló a principios de febrero que las pérdidas de 2018 ascendían a 352 millones de euros. Tras un año en el que no han parado de producirse noticias negativas para el distribuidor, la primera reacción fue la de anunciar 2.100 empleados, una acción independiente del resultado de la OPA que lanzó Fridman.
La operación del magnate ruso está valorada en 300 millones de euros, e incluye el plan de realizar un aumento de capital de 500 millones de euros. De momento, la dirección de Dia pretende minimizar daños con varias propuestas que expondrá a sus accionistas el próximo 20 de marzo en su junta.
Por un lado, usará todas sus reservas para compensar las pérdidas. Dia calcula que sus números rojos ascienden a 191 millones de euros, descontando los beneficios de ejercicios anteriores. De esa forma, reducirá esas pérdidas hasta los 127 millones de euros usando las reservas acumuladas, valoradas en 63 millones de euros.
Si los accionistas dan su visto bueno, la segunda acción que llevará a cabo será la de reducir el capital social. En total, el capital de Dia asciende a los 62 millones de euros, y sus acciones mantienen un importe de diez céntimos de euros cada una.
El grupo de distribución pretende reducir ese valor a una décima parte, al céntimo por acción, de forma que el capital social de Dia quedaría en 6,2 millones de euros. Así, los 56 millones de euros restantes servirán para “compensar parcialmente las reservas negativas”, según explica en un comunicado a la CNMV.