Botsuana se localiza en el sur de Ãfrica. Limita con Namibia, Zimbabue, Zambia y Sudáfrica. Pero tiene poco que ver con muchos de sus paÃses vecinos. Su crecimiento económico en las últimas décadas ha sido un hito, pasando de un PIB que asciende a 3,79 mil millones de dólares en 1990 a los 18,62 mil millones de 2018, según datos recogidos por el Banco Mundial.
El ritmo de crecimiento ha sido alto durante décadas. Hace 30 años era del 6,8% por año, a principios de siglo del 8,6% y en 2018 esta cifra ascendió al 4,5%. Pero el milagro tiene su origen mucho tiempo atrás. Concretamente, desde su independencia formal de los británicos en 1966.
En 1964, Gran Bretaña aceptó la libertad de Botsuana para declararse como un autogobierno democrático. La democracia más antigua del continente llevó a cabo una polÃtica prooccidental, basada en la prudencia, que propició la estabilidad polÃtica. Y todo esto fue acompañado con dos bazas fundamentales a nivel económico: los depósitos de diamante y el turismo.
El Banco de Botsuana apunta que las exportaciones se basan mayoritariamente en el sector minero, sobre todo diamantes (más del 86%). Les siguen, a mucha distancia, el nÃquel y cobre con el 3,7% ambos. Con estos datos, se puede decir que es el tercer mayor productor de diamantes del mundo, después de Australia y la República Democrática del Congo.