Si algo han aprendido las empresas de la crisis sanitaria es que la digitalización nunca debe ser una elección. Los expertos vienen avisando desde hace años de que en un mundo hiperconectado como el actual no solo hay que estar abiertos al progreso, también es importante renovarse en clave tecnológica de manera periódica para poder satisfacer las necesidades de clientes cada vez más acostumbrados a emplear la tecnología y con mayores habilidades para ello.
Cuando el 13 de marzo de 2020 España entera tuvo que confinarse en sus casas para evitar frenar la primera ola de contagios, los dispositivos electrónicos se convirtieron en la única ventana con el mundo exterior. Ya lo dijo el presidente de Telefónica, José María Álvarez Pallete, en la Junta General de Accionistas del Ejercicio 2020: «A lo largo del mes de marzo pasado (2020), la actividad del mundo quedó en suspenso (…). Media humanidad se encerró en sus hogares. Hasta ahí, una reacción semejante a la de cien años atrás (la gripe española). Pero la diferencia mayor radica en lo que sucedió a partir de ahí: hace un siglo, la vida quedó detenida. En 2020 la vida ha seguido y se ha trasladado del espacio físico al mundo digital».
Esto ha sido posible gracias a la aplicación de diferentes tecnologías, cada una con funciones no menos importantes que las demás. Desde el cloud, que desempeña un «papel fundamental», al representar el primer eslabón en la transformación digital, hasta las soluciones pensadas para facilitar el teletrabajo seguro como las VPN confiables, el control de accesos remotos, la monitorización o las plataformas de videoconferencias. A las que se añaden tecnologías como el big data y la inteligencia artificial, que han contribuido a generar información sobre la propagación del virus y han permitido hacer un seguimiento de las restricciones a la movilidad.
Por su parte, los trackers y el blockchain han posibilitado la trazabilidad del proceso de refrigeración de las vacunas. Todo esto ha sido posible gracias a la ciberseguridad, que funciona de manera transversal a todos los ámbitos tecnológicos y garantiza protección en este nuevo entorno de trabajo. Estas circunstancias han obligado al tejido empresarial a coger carrerilla e implantar los planes de digitalización previstos para el próximo lustro. Más de un año después de la irrupción de la COVID-19, todo indica que, lejos de paralizarse, esta tendencia se acelerará todavía más. En este sentido, desde Telefónica Tech (el holding de Telefónica que engloba los negocios digitales de cloud, Ciberseguridad, IoT, Big Data y Blockchain) destacan este tipo de herramientas como una palanca para impulsar sectores estratégicos de la economía española, como el turismo. Así, ponen de ejemplo plataformas de inteligencia turística que permiten mejorar la oferta y crear entornos seguros de COVID-19 con los que atraer de nuevo a los visitantes internacionales.
Los expertos venían avisando desde hace tiempo que la digitalización de las pymes podría incrementar hasta en cinco puntos el Producto Interior Bruto (PIB) de España. Ahora que ya no es una opción, sino más bien un imperativo, desde Telefónica Tech también proponen crear soluciones que, de manera «sencilla», fomenten la subida de esta parte del tejido patrio al carro de la digitalización. «Estamos en plena cuarta revolución industrial. La integración de las tecnologías digitales ha hecho posible la colaboración y la comunicación entre los sistemas, y ha mejorado los productos y procesos. Como resultado, las empresas de fabricación tienen la posibilidad de transformar artículos que antes eran inertes en dispositivos inteligentes y conectados. También pueden convertir sus productos existentes en plataformas personalizables u ofertas como servicio, que aprovechan las nuevas oportunidades que ofrecen la conectividad, la colaboración, los datos y el aprendizaje automático», precisan.