Empatía, flexibilidad, agilidad y adaptación al cambio son algunas de las habilidades que Raquel Bravo propone para encarar un liderazgo que debe hacer frente a un escenario caracterizado por la incertidumbre. Después de siete años ocupando el puesto de directora de la compañía en el extranjero, hace pocos meses la dirigente volvió a España para ocupar el cargo de directora de Marketing de Iberia, una oportunidad que le ha permitido sumergirse en la dinámica de ambos mercados, el portugués y el español, “tanto a nivel de equipo como de funcionamiento del sector, para conocerlos a la perfección y poder ajustar las mejores estrategias en cada caso”.
En una conversación con DIRIGENTES, Bravo explica su opinión sobre el crecimiento de la presencia femenina en los puestos de responsabilidad de las empresas, así como el papel que ha desarrollado a lo largo de estos primeros meses, centrados en un contexto marcado por la evolución de la pandemia.
¿Cómo ha vivido a lo largo de este tiempo la evolución del papel de la mujer en el mundo del liderazgo?
Al igual que el talento, el liderazgo no depende del género, o no debería depender. Creo firmemente en la igualdad de oportunidades para cualquier tipo de cargo y en un sistema que premie el talento, independientemente del género. En este sentido, creo que cada vez hay más mujeres dirigentes en España, pero se echan en falta más en los comités de dirección de las grandes multinacionales. Por ejemplo, si nos fijamos en el Ibex, de las 35 empresas cotizadas, contando con Marta Ortega al frente de Inditex, tan solo hay cinco mujeres al frente de las principales compañías. Esto demuestra que aún hay trabajo por hacer.
¿Cuáles son los principales cambios que ha visto en relación con la evolución del liderazgo femenino en España?
