"El mal momento que atraviesan los mercados emergentes no es una excepción para el caso latinoamericano, y el desencadenante no es más que la ralentización del crecimiento a nivel global, lo que lleva aparejado un descenso de la demanda de materias primas, principal fuente de ingresos para estos países en desarrollo", expone Pablo Nortes Planas, analista del departamento de inversiones de Tressis.
La caída de los precios de las commodities afecta a todos los países. "Algo más del 30% de las exportaciones netas de Brasil son materias primas, en torno al 70% de las exportaciones netas son materias primas para Venezuela, algo más del 50% para Chile, más del 50% para Colombia o en torno al 45% para Argentina", recuerda José María Luna Morales, director de Análisis y Estrategia de Inversión de Profim. También merma posibilidades, añade, el fortalecimiento del dólar y la desaceleración de la economía mundial.
Aun así, hay condiciones que están en clara línea de mejoría, expone Alejandro Valera, gestor del fondo de inversión Renta 4 Latinoamérica: "Podemos apreciar que la mejora de los fundamentales a la que hemos asistido en la última década de muchos de los países de la región, les está sirviendo de colchón para afrontar estos momentos más complicados".
El MSCI Latam, índice que aglutina las 137 empresas más grandes de la región, se ha dejado un 32,7% desde 2011. Las perspectivas tampoco son halagüeñas ahora para Latinoamérica, por eso es importante tener en cuenta las divergencias internas.
"Tenemos un continente en desaceleración que marcha a dos velocidades. Por un lado el grupo de cabeza conformado por los países de la alianza del Pacífico (Chile, Colombia, Perú y México), y por otro el grupo de cola, con los países que están viviendo una situación económica con unos desequilibrios mucho más serios y acusados. En este último grupo, tenemos a Brasil, Argentina o Venezuela", afirma Valera.