Hace más de dos décadas que se popularizó el concepto de domótica. El boom inmobiliario desató el surgimiento de un gran número de nuevas empresas y fabricantes que iban apareciendo en el mercado, aportando su propio lenguaje. Sin embargo, con la posterior crisis, el mundo de la construcción sufrió un importante parón que también se reflejó en la domótica. En este escenario, el gerente de Pentadom, Guillermo Sanjuan, explica a DIRIGENTES que, con la llegada de la recuperación del sector, entre 2018 y 2020, la domótica volvió a resurgir de forma más madura y con una particularidad: el uso generalizado de KNX, un sistema abierto y mayoritario con el que trabajan la mayoría de compañías europeas y al que se están sumando cada vez más otras organizaciones procedentes de Asia y América. En definitiva, una nueva fórmula que ha facilitado la manera de desarrollar proyectos a usuarios, clientes, instaladores y fabricantes.
Desde Loxone España, su responsable de contenidos, Xènia Perarnau, indica que el concepto de domótica ha ido evolucionando con el tiempo, por lo que en su compañía prefieren utilizar el término de automatización. También apunta que en los últimos años ha experimentado un gran desarrollo gracias, en parte, a los avances tecnológicos y a la creciente demanda de confort y eficiencia energética, lo que ha permitido impulsar más y mejores soluciones a las que augura un continuo desarrollo de cara al futuro próximo.
¿Dónde se puede aplicar la domótica?
Para Perarnau, “las posibilidades son infinitas y los beneficios en términos de confort, seguridad, eficiencia energética y control hacen que sea una solución cada vez más utilizada en diferentes contextos y entornos”. Por ello, propone romper con el tópico de que la automatización solo es asequible para aquellos usuarios con un alto poder adquisitivo y viviendas grandes, y subraya que se puede adaptar a cualquier tipo de edificio, ya sean viviendas unifamiliares, pisos comunes, edificios residenciales como apartamentos vacacionales, edificios comerciales como hoteles o restaurantes, edificios institucionales, así como instalaciones educativas, industrias y grandes empresas.
¿Cómo funciona?
Desde Loxone España comentan que la domótica funciona “a través de un sistema de dispositivos que se comunican entre sí y con el usuario para controlar y automatizar diferentes funciones en la vivienda o edificio”. De este modo, gracias a productos como sensores y dispositivos es posible, por ejemplo, detectar el movimiento, el humo o tener un control centralizado de las funciones principales.
Por su parte, desde Pentadom añaden que la domótica se compone de tres pilares básicos: la iluminación, la climatización y los motores, tales como las persianas, las cortinas o los toldos. Y, a partir de aquí, se puede incorporar la integración de sistemas de seguridad, detección de gas o de fuego, fugas de agua, así como cualquier equipo eléctrico o electrónico que pueda haber en un edificio. En este sentido, Guillermo Sanjuan también declara que, a la hora de diseñar un proyecto a medida es esencial tener en cuenta diferentes patas. En primer lugar, hay que estudiar el tipo de cliente, ya que no es lo mismo una vivienda que un hotel en la medida en que sus necesidades son diferentes. Y, de igual modo, no es lo mismo una casa donde vive una persona mayor o dependiente que otra donde reside alguien joven. Por este motivo, “hay que conocer muy bien al cliente, cuáles son sus necesidades, inquietudes y nivel tecnológico para decidir cuáles son los productos y el diseño más adecuado”.