Las grandes perdedoras de 2015, y, de momento, de lo que llevamos de 2016, son las materias primas, con el petróleo a la cabeza; mientras las nubes se ciernen en torno al crecimiento del gigante asiático, con una Fed en modo "alcista", tras comenzar el ciclo de subidas de tipos que, sí, será gradual y dependiente de los datos, en diciembre. La tormenta perfecta para los emergentes, pero hay un rayo de luz…
Desde Capital Economics creen que es poco probable que las commodities encadenen otro tercer annus horribilis, pues sus estimaciones pasan por una mejora de China, una reducción de la oferta, una apreciación del dólar menos rápida, un suelo en la inflación y políticas monetarias laxas.
Asimismo, creen que, más allá del duro comienzo de ejercicio experimentado por la renta variable, las Bolsas "lo harán bastante bien" en 2016, con un mejor comportamiento de las emergentes frente a las desarrolladas. Por el contrario, el activo que lo hará significativamente peor que en 2015 serán los bonos gubernamentales.
Por su parte, Bank of America Merrill Lynch cree que en lo que respecta a los emergentes lo mejor es "elegir sabiamente". En concreto, para Asia tiene dos "apuestas" principales, con el renminbi en mínimos de cinco años frente al dólar, la escalada de tensiones con Corea del Norte y los datos "complicados" de China en mente se posicionan cortos en won surcoreano y ringgit malasio; y largos en bonos a diez años de india.
Para África y Europa emergentes creen que el rand sudafricano se comportará peor que el rublo ruso, ante los temores de rebaja de rating, mientras que el zloty polaco se mantendrá estable, por la prudencia de su banco central. Así, recomiendan cortos para las dos primeras divisas; aunque sí apuestan por la deuda rusa.