El banquero italiano ha destacado que el objetivo de estas medidas (rebaja del tipo de interés al 0%, del tipo de depósito al 0,4%, ampliación de las compras de deuda a 80.000 millones mensuales y a deuda corporativa, así como una nueva ‘barra de liquidez’ para la banca) es "explotar las sinergías entre los diferentes instrumentos, reforzar la economía y acelerar la vuelta de la inflación al objetivo" del 2%.
Ahora bien, una vez más añade un ‘toque’ para los Gobiernos de la región: "Para sacar el máximo partido a nuestra política monetaria, otros ámbitos políticos deben contribuir de forma decisiva. Los esfuerzos reformistas deben aumentarse en la mayor parte de los países de la Zona Euro", ha sentenciado.
Con todo, Draghi ha querido también atajar las dudas sobre la eficacia de los estímulos, así como sobre los efectos perversos de los mismos (en referencia al impacto sobre los márgenes de la banca). Así, ha afirmado que "la experiencia que tenemos de los tipos negativos son muy positivas". Y también ha declarado que los anuncios de este jueves muestran que "estamos lejos de quedarnos sin munición". Es más, ha añadido que sin sus políticas estaríamos ante una "deflación desastrosa". Por otra parte, se ha mostrado confiado en que no encontrarán ningún problema para encontrar 80.000 millones de euros en activos que comprar todos los meses.
En este sentido, ha querido dejar claro que aunque la inflación será negativa durante varios meses, "no estamos en deflación" y espera que los precios vuelvan a terreno positivo antes de que acabe el año, "en parte gracias a las medidas del BCE".
El presidente del BCE ha explicado que la recuperación económica de la Zona Euro continuará a un "ritmo moderado", destacando que los bajos precios del petróleo apoyarán el consumo y la rentabilidad de las empresas. Si bien, ha reconocido que las perspectivas de crecimiento se ven "obstaculizadas" por la debilidad de los mercados emergentes.