Draghi ha reiterado, atajando las dudas en torno a la duración del programa de compras masivas de deuda (QE), que se mantendrá como mínimo hasta septiembre de 2016, "y, en cualquier caso, hasta que veamos un ajuste sostenido de la trayectoria de la inflación que sea consistente con nuestro objetivo de lograr una inflación en un porcentaje por debajo o cercano al 2%".
En su opinión, "las preocupaciones sobre la implementación del programa son prematuras y no están apoyadas por ninguna evidencia hasta el momento". Es más, se ha mostrado "sorprendido" por las especulaciones de una "salida temprana" del BCE del QE.
De hecho, ha afirmado que las compras de activos "se desarrollan sin contratiempos, con volúmenes en línea con la cifra anunciada de 60.000 millones al mes. Además, existe una clara evidencia de que las medidas de política monetaria que hemos puesto en marcha son efectivas".
Así, ha señalado que "las condiciones del mercado financiero y el coste de financiación externa para el sector privado se han relajado considerablemente en los últimos meses, y las condiciones de financiación para empresas y familias han mejorado notablemente, con un repunte de la demanda de crédito".
Concretamente, ha destacado que "el PIB real de la Zona Euro creció un 0,3% en tasa intertrimestral durante el último trimestre de 2014. La demanda interna, especialmente el consumo privado, continúo siendo el principal motor de la recuperación en curso. Los últimos indicadores económicos, incluidos los datos hasta marzo, sugieren que la economía de la región ha ganado empuje (momentum) desde finales del año pasado".