Por mucho que Mario Draghi se empeñe en resaltar la mejora económica que, sin embargo debe estar acompañada de reformas para pasar de cíclica a estructural, el incierto futuro de Grecia es lo que sigue pesando en el ánimo de los inversores. Especialmente tras unas jornadas de tira y afloja a dos días de que el país deba hacer frente a los 300 millones de euros que debe pagar al FMI antes de esa fecha.
Durante la rueda de prensa posterior al encuentro de política monetaria, Draghi ha dejado claro que las negociaciones entre Atenas y sus acreedores se mantienen vivas. Pero nada más. El presidente del organismo central ha optado por la prudencia recalcando que el BCE quiere que Grecia permanezca en la Zona Euro, pero solo con un acuerdo sólido que potencie el crecimiento de su economía, la consolidación fiscal y la justicia social. Eso sí, ha lanzando un mensaje de advertencia al asegurar que habrá consecuencias para el ELA con el que se financia la banca griega si el país incumple sus pagos.
Desde Link Securities explican que el principal problema del Gobierno griego, que parece dispuesto a hacer algunas concesiones, es de orden interno, ya que la parte más radical de Syriza, la coalición que lo sustenta, parece dispuesta a romper la baraja, impagar al FMI e, incluso, salir de la Zona Euro, algo para lo que el Ejecutivo griego no tiene el mandato del pueblo, lo que podría llevar a la convocatoria de nuevas elecciones a finales de este mes". Todo ello conllevaría un tiempo del que ahora no dispone Grecia, por lo que la posibilidad de "un accidente" es cada vez mayor.
Además de Grecia, los inversores también esperaban de la palabras de Draghi una valoración sobre los últimos datos de inflación y la reciente subida del euro, después de tocar ayer los 1,11 dólares. Muchos de ellos ven en la evolución de los precios el posible anticipo del final del programa de compra de activos en los mercados secundarios por parte del BCE. "No creemos que ello vaya a suceder, ya que la inflación, a pesar de ser ya positiva, está aún muy lejos del objetivo del 2%, o ligeramente por debajo de este nivel, establecido por el BCE", explican desde Link Securities.
Reconocen que tras el comportamiento en el mercado de renta fija, es incluso "sano" que los tipos de interés de los bonos, que habían alcanzado niveles difícilmente sostenibles por el miedo de los inversores a la deflación, se vayan normalizando. Pero explican que "el problema es que en lugar de hacerlo poco a poco, lo están haciendo inyectando una elevada volatilidad a los mercados, lo que siempre es inquietante".