El turismo de calidad y compras posibilitaría potenciar empleo de mayor calidad y estabilidad, gracias a la desestacionalización de la actividad turística por tratarse de un turismo urbano que frecuenta las grandes ciudades durante todo el año y, por tanto, impulsa el comercio, rentabiliza las inversiones efectuadas en grandes infraestructuras, atrae inversión hotelera y, en definitiva, apuntala al turismo como mayor fuente de desarrollo económico y social en España, generando asimismo ingresos financieros asociados al uso de nuevas tecnologías y medios de pago.
La apuesta por el turismo de calidad y compras representa para España una oportunidad de liderazgo en este sector emergente, dirigida a una serie de mercados que eligen sus destinos atraídos por dicho tipo de oferta, así como por el patrimonio artístico y cultural, la historia, la gastronomía, la presencia de primeras marcas de moda y una oferta de grandes cadenas hoteleras globales que, en los últimos meses, están protagonizando destacadas inversiones en las grandes ciudades españolas.
Y es que si España lograra incrementar el número de visitantes de esta tipología del actual 11,8% que representan sobre el total de nuestro turismo, hasta un 25%, se elevarían los ingresos por sus compras de 4.100 hasta 8.700 millones de euros. Asimismo, captar el 5% del total del turismo chino aportaría a las arcas de nuestro país unos 5.800 millones de euros anuales.
The Shopping Tourism Institute, entidad organizadora del Shopping, Tourism, & Economy Summit, ha extraído estas conclusiones a partir de los últimos datos referentes al turismo de calidad y compras procedentes del Ministerio de Industria, Energía y Turismo, Banco de España, Instituto Nacional de Estadística, Organización Mundial del Turismo, Global Blue, Exceltur y otros de elaboración propia.
Actualmente, existe una percepción de la oferta España dirigida prácticamente en exclusiva al turismo low cost, con lo que ello implica respecto al desequilibrio entre nuestro país y sus principales competidores (países y grandes urbes europeas). Además, abundar en un crecimiento cada vez mayor del turismo low cost supondría la pérdida de ingresos por valor de unos 10.000 millones de euros y, por otra parte, seguir en la senda de la masificación y alejarnos del turismo de calidad y compras, cada vez más focalizado en otros destinos.