Las divisas asiáticas han repuntado con fuerza en las últimas semanas y han sido las principales beneficiarias de la reciente reversión de las operaciones de carry trade a escala mundial.
Unos tipos de interés oficiales más bajos en comparación con la mayoría de las demás naciones en desarrollo han hecho que las divisas de Asia hayan tenido un rendimiento inferior en los últimos tiempos. Sin embargo, la reversión de las operaciones de carry trade a escala mundial, desencadenada en gran medida por la intervención en el mercado de divisas de las autoridades japonesas y el giro de línea dura del Banco de Japón, ha provocado una inversión de estos flujos y una mejora de la confianza de los inversores en el mercado de divisas asiático, a lo que también ha contribuido la agresiva reevaluación de las expectativas de tipos de interés en Estados Unidos.
Las divisas asiáticas
El ringgit malasio (+3,7% frente al USD en lo que va de año) ha sido la moneda con mejor rendimiento, en parte debido a los bajos tipos nominales nacionales y su condición de baja beta. Un poco más rezagado se ha situado el dólar de Singapur (-0,3%), que sigue cotizando en un rango estrecho frente al dólar estadounidense, mientras la Autoridad Monetaria de Singapur se esfuerza por lograr una apreciación frente a la cesta del SGD. La rupia india (-0,8%) y el yuan chino (-0,9%), ambos también estrechamente controlados por sus respectivos bancos centrales, cotizan no muy lejos de sus niveles del 1 de enero.
Entre las divisas con peores resultados figuran las más sensibles al riesgo, como el won surcoreano (-4,1%), y/o las más vinculadas al ciclo económico chino, como el baht tailandés (-0,7%) y la rupia indonesia (-1,9%). La preocupación por la situación de la economía china, que probablemente no alcance el objetivo de crecimiento del 5% fijado por el Gobierno este año, sigue suponiendo un riesgo para las divisas de la región. China alcanzó su objetivo de crecimiento más bien modesto en 2023, aunque los últimos datos macroeconómicos no han sido alentadores, y la política monetaria más laxa del Banco Popular de China sólo puede llegar hasta cierto punto.
A pesar de la débil actividad en China, las perspectivas de crecimiento de Asia siguen siendo relativamente favorables. El índice PMI compuesto de Asia de J.P. Morgan disminuyó en julio, aunque este indicador sigue situándose por encima del nivel que denota expansión (52,4). El fin de las subidas de los tipos de interés en la mayoría de los países y la continua relajación de las tasas de inflación deberían respaldar la demanda. También esperamos que en los próximos meses comiencen los recortes de los bancos centrales en gran parte de la región, potencialmente a un ritmo más rápido de lo previsto en caso de que la Fed lleve a cabo un ciclo de relajación más agresivo.