El avance de las divisas virtuales ha alcanzado a la guerra del Este. El país liderado por Vladímir Putin es el tercero a nivel mundial, por detrás de Estados Unidos y Kazajistán, en minar criptomonedas, posicionándose así en un lugar privilegiado. Nada que ver con Ucrania, cuya minería es a penas nula. Sin embargo, este se encuentra en el número cuatro en la escala mundial gracias a su tráfico, muy por delante de Rusia, quien se sitúa en la posición décimo octava.
Ante la progresión de los ataques rusos en su lucha por invadir el país vecino, son muchos los expertos y proclives al dinero virtual quiénes han comenzado sus donaciones a sus seguidores ucranianos. Una sencilla manera de contribuir con sus ciudadanos a cambio, tan solo, de conocer su dirección del monedero digital. De nada sirve actualmente el oro para los ciudadanos ucranianos. A no ser que se quiera realizar una transacción donde no esté permitida la grivna, la moneda local, el oro es un bien sin valor en la realidad que se está viviendo en el país del Este.
No solo las criptomonedas está resultando ser un soplo de esperanza para el pueblo ucraniano. En la otra cara de la moneda, en Rusia, también parece estar sirviendo de apoyo ante las sanciones económicas impuestas al país. Evadir sanciones a través del dinero virtual sería una de las más efectivas formas de sortear las penas internacionales.
El ‘rublo digital’. La esperanza de Rusia
Entre las penalizaciones impuestas a Rusia por su ataque a Ucrania, las sanciones económicas es una de ellas. El hecho de que la moneda mundial sea el dólar, es un recurrente instrumento diplomático, pero la entrada en escena de las criptomonedas es algo que, en anteriores conflictos bélicos, ni siquiera existía y que ahora podría suponer la solución para evitar castigos internacionales.