El momento y la duración de una medida resultan fundamentales en los efectos que puede tener. Por eso, desde la OCDE se recomienda a España que avance en la consolidación fiscal cuando la actividad se recupere de una forma más completa, aunque más que una fecha concreta, su secretario general se limita a describir qué circunstancias definen una actividad normal.
Por un lado, Ángel Gurría explicó que «la recuperación no es cuestión de un solo país» en la rueda de prensa conjunta con la vicepresidenta de Asuntos Económicos, Nadia Calviño. Eso significa que no valdrá con que España viva una buena situación, sino que el resto de la Unión Europea también la tenga, dadas las relaciones comerciales que existen.
Además, señala que en este momento el apoyo público debe ir reduciéndose conforme la mejora llegue a más partes del tejido productivo. Ahora, la ayuda está en otra fase: «Los apoyos se están haciendo mucho más específicos y concretos», prosigue, «no son tan generales porque no se logra el propósito y porque las finanzas se tienen que usar con mucho cuidado, de manera más específica en los diferentes sectores».
No obstante, Gurría cree que existen los suficientes datos como para saber cuándo puede ser adecuado retirar los estímulos concretos que ahora existen y pasar a una senda de consolidación, que consistiría en actuar sobre los ingresos y los gastos. Con todo, insiste en que esto debe hacerse «una vez que tengamos señales claras», para lo que «el tema del empleo es fundamental».
Una de las acciones puestas en marcha por el organismo que dirige Calviño es la nueva ley de Lucha contra el Fraude, que precisamente tendría como propósito mejorar los ingresos de las arcas españolas. Por el momento, afirma que «no hay ninguna decisión tomada sobre impuestos», es decir, no se sabe con certeza qué impuestos pueden subir, sino que será el grupo de expertos quien proponga una decisión al respecto.