Las noticias de fusiones, por más que las autoridades las pedían, han sido acogidas con sorpresa y optimismo por el mercado. Hasta ahora, la inesperada unión de CaixaBank y Bankia es la que va por un camino más sólido, dado que gran parte de los detalles ya están cerrados y queda por delante la aplicación de la hoja de ruta, que concluiría en la primera mitad de 2021.
Este primer movimiento parece haber alentado más fusiones en el mercado bancario. A medida que las cartas quedan sobre la mesa resulta más fácil emparejarse para las que quedan. A Bankia se la relacionó en su momento con Banco Sabadell, con una conversación «debajo de la mesa» en 2019 para unir los dos bancos en uno.
Las conversaciones no dieron sus frutos, de manera que Banco Sabadell continúa jugando sus propias cartas. El resultado es que Bankia integrará en el que será el mayor banco por activos en España, mientras que las opciones para la entidad catalana se reducen, sin que se pueda descartar la entrada de otros bancos extranjeros a través de Sabadell.
Según un informe reciente de Credit Suisse, con quien mejor podría congeniar la entidad que dirige Josep Oliu es con BBVA. El banco presidido por Carlos Torres ha quedado rezagado a la segunda posición en activos, por detrás de la que será la nueva CaixaBank. Por ello, para los analistas suizos tendría sentido la suma de Sabadell y BBVA para ganar tamaño, si bien «una hipotética fusión muestra una capacidad relativamente limitada para absorber los costes de integración y de morosidad».
En su momento, se pensó que BBVA podía acabar absorbiendo Bankia para consolidarse como líder en el mercado nacional. Las circunstancias parecen empujar a BBVA a considerar una fusión con Sabadell que, desde el punto de vista de Morgan Stanley, sería «positiva para el sector». La suma daría lugar a un banco de 605.000 millones de euros en activos, por debajo de los 650.000 de CaixaBank.