El último informe del Banco de España sobre sus proyecciones actualizadas de la economía española que han podido ya leer en Dirigentes, contiene la palabra inflación en 28 ocasiones, frente a las 29 en las que se refiere al PIB, en 3 habla de desaceleración y no nombra en ninguna la palabra recesión.
Pero que, en un informe de tal calibre, las referencias al crecimiento sean casi iguales a las de la inflación, nos da mucho en qué pensar del momento subida de precios que estamos viviendo y, sobre todo, que es de lo que ahora nos ocupamos, de lo que nos vendrá en 2023.
Y más si miramos también al informe Situación de España que acaba de publicar BBVA con la actualización de las previsiones macroeconómicas para nuestro país. Aquí ya se igualan: 15 referencias al PIB y 15 para la inflación en todo el documento.
Una importancia que no nos abandonará en 2023. Porque, aunque dejemos atrás el crecimiento a doble dígito de los precios de consumo, el efecto pernicioso llegará de la mano de una combinación de factores, de esos vientos de cara con los que se encontrarán los precios.
Aunque la inflación se espera que baje sensiblemente frente a este año, contará con hándicaps como el crecimiento mucho menor y los tipos de interés en cotas elevadas, frente a los negativos y bajos niveles de buena parte de este año y el esperado aumento de la economía, en 2022, por encima claramente como todos esperan, del 4%.