La pandemia ha soltado durante el segundo y tercer trimestre el cuello de la muy estrangulada economía española. El petróleo patrio, el turismo, sufrió durante 2020 lo que supone recibir una mínima cantidad de visitas con respecto a los años normales.
Ese 12% que aporta el turismo a la economía española prácticamente coincide con la caída confirmada del PIB del 10,9% el año pasado. Aunque la variante delta ha obligado a establecer medidas de contención y los turistas extranjeros han cancelado sus vacaciones en España conforme aumentaron los contagios, el turismo nacional ha servido para dar un respiro.
Así, las cifras pueden representar el 60% con respecto a las de 2019, según estima el Consejo General de Economistas (CGE). No obstante, en estos momentos se está produciendo el efecto contrario en comparación con las semanas anteriores. Los contagios descienden y la campaña turística puede prolongar el retorno del turismo extranjero y el empleo estacional se mantendrá unas semanas más.
En ese contexto, el CGE estima un crecimiento superior al 3% en el tercer trimestre, que contribuirá de manera importante a una expansión económica del 6,3% en el conjunto del año. De ese modo, los economistas mantienen su última previsión, de finales de junio.
Sin embargo, se muestran optimistas en cuanto al año próximo, en base a la «inercia de crecimiento del segundo semestre y por el efecto de la aplicación de las ayudas europeas». El Consejo eleva cinco décimas su previsión para 2022, desde el 5,5% en junio, hasta el 6% que estima en su último Observatorio Financiero.