La imagen más habitual de los tres últimos meses corresponde a calles vacías y negocios cerrados. También los bancos han mantenido cerradas una buena proporción de sus oficinas, por lo que la actividad se ha trasladado al ámbito digital, más recomendable en estos momentos en los que se recomienda mantener la precaución y salir a la calle lo menos posible.
Fruto de esta situación, el incremento de las transacciones a través de los canales web y móvil alcanza el 20% en marzo y abril, en comparación con los mismos meses de 2019. Esta dinámica ha repercutido en el servicio que los bancos han dado a sus clientes, dado que el tiempo medio de respuesta de la banca online ha aumentado un 10%.
La propia Autoridad Bancaria Europea concluye en un análisis conocido este lunes que «la tramitación de grandes volúmenes de solicitudes de moratorias de deuda y préstamos garantizados, y la insuficiente preparación de algunas unidades extraterritoriales para trabajar a distancia añadieron cierta presión a sus capacidades operativas».
Según la tecnológica española Orizon, el aumento de costes que soporta la banca anualmente debido al desarrollo de sus plataformas alcanza el 35%. A ese porcentaje hay que añadir el impacto negativo en sus cuentas del mayor tráfico digital durante estas semanas, que se estima en un alza del 15%.
La explicación a este crecimiento de los costes tiene que ver con el rendimiento de las infraestructuras de las oficinas en comparación con los sistemas centrales de los bancos. Según Orizon, las herramientas de las oficinas «consumen muchos menos recursos» que los que se usan al trabajar sobre redes de comunicaciones directas con los bancos. En conjunto, el descenso de las transacciones en las oficinas bancarias alcanza el 30%.