Tras vivir por más de una década en una economía dolarizada (desde 1999), Ecuador enfrenta actualmente la perspectiva de incluirse en la tendencia general de ajustes, al tiempo que busca elevar la recaudación para solventar sus planes de infraestructura. En 2015, su meta de crecimiento es de 0,4%, revisada a partir del 4,1% inicial. El FMI, en tanto, calcula que el índice será de -0,6%.
A fines de 2014, el gasto público de Ecuador, cuyo presidente, Rafael Correa, es un economista, llegaba a un 44% del PIB. En marzo de 2015, la deuda del país era de 31.697 millones de dólares, representando para todo el año una participación del 32% en el PIB. Todo ello hace que analistas hablen de este como el año más difícil para el mandatario.
Ajustando
El ministro de Finanzas, Fausto Herrera, dijo (el miércoles 14) que prevé bajar a un 2,2% el déficit fiscal del país para el ejercicio de 2016. Ese porcentaje representa menos de la mitad de lo previsto para 2015, que será de 5%, de acuerdo con las proyecciones oficiales.
Como estrategia complementaria a esa meta fiscal, el Gobierno también se propone practicar la austeridad en su plan de gastos mientras comienza la ejecución de grandes proyectos de infraestructura. El principal motivo para estas acciones es el impacto que le ha causado a su economía la caída de los precios del crudo.