La ausencia de México, su principal socio en la región, no impidió a EEUU celebrar la novena Cumbre de las Américas con una triunfalista "Declaración de Los Ángeles" la semana pasada, cuando la administración Biden en pleno ofició de anfitriona para los líderes de los 23 países latinoamericanos que acudieron a la cita.
Los resultados que la Casa Blanca remarcó, tras cuatro días de reuniones en la ciudad más latina de EEUU, fueron: un acuerdo de regularización migratoria, planes de cooperación económica, refuerzos del BID, asistencia en salud y coordinación para campañas en materia ambiental.
Responsabilidad compartida
Aunque observadores calificaron de "génericos" los acuerdos, el principal hito que destacaron los mandatarios fue la regularización de inmigrantes en EEUU, la receptividad para refugiados y cuotas de migración temporal bajo un régimen llamado "de responsabilidad compartida".
Firmado por 20 países, este acuerdo tiene como trasfondo atacar la principal causa del gran movimiento migratorio que se ha registrado en los últimos años en la región: el aumento de la pobreza, la fragilidad institucional y el escaso desarrollo económico de los países de Latam, principalmente después de que se inició la pandemia.
En ese sentido, EEUU se ha comprometido a facilitar préstamos de 50.000 millones de dólares en los próximos cinco años para apoyar iniciativas de transición climática y destinar 314 millones a la asistencia de migrantes y 25 millones para los registros legales y servicios sociales en los países que se sumen a la política. Tan solo de Venezuela han salido unos seis millones de personas.