Según el informe anual del Centro Mundial de la Competitividad, el poderío económico de Estados Unidos ya no basta para mantenerlo en la cumbre de la competitividad mundial, donde ha estado los últimos tres años.
Este ránking es elaborado en función del análisis de 340 criterios que se derivan de cuatro factores: desempeño económico, infraestructura física e intangible (educación y sistemas de salud), así como eficiencia gubernamental y empresarial. Además, se valoran las repuestas de 5.400 ejecutivos y personas de negocios a los que se pide evaluar a sus propios países.
Hong Kong se ha erigido como el estandarte de la competitividad gracias a que ha creado un entorno muy favorable para los negocios y a que se ha posicionado como un centro bancario y financiero de renombre. Esta región china, que goza de una amplia autonomía en todas las áreas con excepción de defensa y asuntos exteriores, ha impulsado la innovación a través de impuestos que los autores del informe consideran "bajos y simples", y de la ausencia de restricciones para que los capitales entren y salgan de este territorio.
Asimismo, destaca que Hong Kong representa una puerta de entrada privilegiada para las inversiones extranjeras directas a China continental, al mismo tiempo que permite a los inversores de este país tener acceso a los mercados de capitales globales.
De Suiza se explica que, a pesar de su pequeña talla, ha logrado subir al segundo lugar por su compromiso con la calidad. "Esto le permitió reaccionar rápido para mantener su economía en alto", señala el informe.