«Me lancé a emprender fruto del impulso auténtico de trabajar por y para el arte, por el bien común, como mujer comprometida libremente en estos tiempos difíciles para la cultura y aún sin duda, para la mujer”, relata Maite Marín, cofundadora de Kiva Producciones, un sello global que contempla disciplinas como el teatro, la música, la danza y la literatura. Su impulso vino determinado por la vocación y no es un caso aislado: el ecosistema emprendedor español destaca por la presencia femenina.
Los datos lo corroboran. La media nacional supera a la europea: mientras que en el conjunto del continente hay seis emprendedoras por cada diez hombres, en nuestro país este número asciende hasta las nueve mujeres por cada diez. Además, en la actualidad, el 17% de las españolas se encuentran inmersas en alguna de las fases de un proceso de emprendimiento, lo que suma más de 650.000 trabajadoras.
Estas son algunas de las conclusiones del Estudio elaborado por el Observatorio del Emprendimiento de España, a través de los datos recabados por GEM (Global Entrepreneurship Monitor, por sus siglas en inglés), en colaboración con ENISA, la Empresa Nacional de Innovación del Ministerio, del que también se desprende que cerca de un 80% de las iniciativas actuales pertenecen al sector servicios y, de estas, un 48% están dirigidas al consumidor final. Además, también otro 80% de los negocios puestos en funcionamiento por mujeres se dirigen al mercado nacional.
En línea con los datos del estudio, también aparecen nombres propios. Otro de ellos es el de la CEO y cofundadora de la InsurTech LISA Seguros Inteligentes, Pilar Andrade, una emprendedora que hace cuatro años puso en marcha una plataforma tecnológica cuya misión es descentralizar los seguros, así como crear productos simples y fáciles de comprar para los mercados de la nueva economía. Se define a sí misma como una amante de los retos y, en su opinión, liderar tu propio proyecto tiene múltiples ventajas como “el mayor control sobre tu vida” o que “el esfuerzo siempre se ve recompensado”. No obstante, también resalta que “emprender como mujer requiere de un esfuerzo extraordinario todavía hoy, porque tenemos que responder a la vez a los roles familiares que todavía recaen sobre nuestro género”.
Por su parte, Katya Elez, la fundadora de una compañía B2C con centros en Madrid y Barcelona, especializados en la eliminación de tatuajes, explica que después de años trabajando para otros, sintió la necesidad de hacer algo propio y con propósito. “Así surgió Tattoo Cleaners”, comenta, “para ayudar a las personas a borrar su pasado para que puedan construir un futuro mejor” y, también, porque “quería ser dueña de mi propia vida, que conlleva libertad y también la máxima responsabilidad”.