En los últimos 18 meses, han aumentado las operaciones de fusiones y adquisiciones, gracias a un entorno de fuerte crecimiento de beneficios, aumento de la confianza empresarial, valoraciones atractivas, volatilidad en niveles históricamente bajos y buenas condiciones de financiación. La abundancia de compradores con liquidez ha hecho que compañías de distintos sectores utilicen las fusiones y adquisiciones para reestructurar y simplificar sus operaciones. La desinversión o escisión de activos no estratégicos o de menor rentabilidad, a múltiplos típicos de final de ciclo, unido a una reorientación hacia el negocio principal, puede hacer que se materialice un valor significativo para los accionistas. Este incremento de valor resultante es consecuencia del potencial crecimiento en beneficios y expansión de múltiplos.
“Durante el primer trimestre de 2018, en Europa se han acelerado las desinversiones y escisiones de activos no estratégicos. En J.P. Morgan Banca Privada esperamos que esta tendencia continúe, siendo los catalizadores clave la disrupción tecnológica y el activismo de los accionistas,” explica Luis Artero, Director de Inversiones de J.P. Morgan Banca Privada en España. “Utilizando un análisis ascendente (“bottom-up”), identificamos oportunidades de inversión atractivas en aquellas empresas europeas que puedan liberar valor intrínseco de la suma de sus partes, y que sean capaces de reactivar el crecimiento de los beneficios a través de una simplificación corporativa.”
La disrupción y el activismo hace que las empresas se centren en su negocio principal
El ritmo del cambio tecnológico sigue aumentando, y las disrupciones que acarrea están afectando a compañías de todos los sectores. La tecnología está alterando la distribución de los beneficios entre competidores, aumentando la diferenciación entre las empresas de más éxito y el resto de la competencia. Resulta cada vez más necesario que en determinados sectores los ejecutivos concentren sus estrategias empresariales y reduzcan la complejidad de sus negocios que se ha acentuado durante la última década. .
También se ha producido un renacer del activismo accionarial en todo el mundo y en múltiples sectores. En general, los activistas exigen cambios, con el objetivo último de crear valor, a menudo mediante la búsqueda de potenciales compradores de la empresa en su conjunto o dividida en partes. Más recientemente, los activistas también han promovido objetivos no financieros, buscando influir en la estructura de gobierno corporativo de la compañía, así como en su comportamiento medioambiental y social.