Gran parte de las costumbres han cambiado a causa del coronavirus. Las precauciones sanitarias requieren que los ciudadanos se comporten de una manera distinta y, como efecto colateral, ello ha repercutido en sus bolsillos. Un estudio del Banco de España concluye que reducir las actividades sociales deja más dinero en los europeos, sobre todo en los españoles.
Esta apreciación no tendría por qué ser sorprendente: no gastar ayuda a ahorrar más. No obstante, lo que el organismo analiza es que esta reducción del consumo ha ayudado a compensar con creces la caída de los ingresos de los hogares. Es decir, que a pesar de que las rentas han caído durante estos meses, los ahorros se han incrementado porque los hogares limitaron el gasto en bienes y servicios.
El Banco de España compara la caída del consumo del segundo trimestre -cuando se produjo el confinamiento más estricto- con la del primer trimestre de 2009, la última gran caída de los últimos años. El descenso interanual fue del 15% en la zona euro, cinco veces mayor que la de 2009. Hubo diferencias notables entre los países, ya que en Alemania el descenso fue del 12% y en España, del 23%.
Lo que más dejaron de comprar los europeos fueron bienes duraderos y semiduraderos, además de combustible, cuya bajada fue del 30% durante esos tres meses. En cuanto a esos bienes duraderos y semiduraderos, el BdE remarca su carácter "aplazable", por lo que podría esperarse que la demanda se recupere una vez la situación económica se estabilice.
En el capítulo de ingresos, los hogares del continente sufrieron un retroceso de la renta del 3% en tan solo tres meses, el doble de lo que retrocedió en el peor trimestre de la crisis anterior, a pesar de que se se desplegaron ayudas sociales equivalentes al 7,5% de los ingresos de las familias. De nuevo, hay que diferenciar entre los países para comprobar que España registró una contracción más severa, del 8%, mientras que en Alemania descendió un 1% interanual.