Los puntos de contacto de los clientes bancarios con sus entidades se han multiplicado en los últimos años. La omnicanalidad ha llegado con fuerza a este sector que, si ya en épocas contaba con una verdadera mina de oro de datos e información, ahora ha visto multiplicado este volumen gracias a todos esos canales que resultan ser fuentes constantes de datos, tanto de los clientes actuales como de los potenciales.
“Todas estas interacciones generan datos valiosos para clientes existentes y potenciales. Datos que pueden ser recogidos y utilizados para descubrir más sobre su nivel de satisfacción, su comportamiento o el riesgo de perderlos, permitiendo a la banca así diseñar un servicio aún más personalizado y continuar desarrollando su estrategia omnicanal”, explica Gaetano Ziri, Innovation Manager del proveedor internacional de soluciones tecnológicas para la banca omnicanal y el sector de pagos Auriga.
A priori puede parecer que la recogida, almacenamiento y análisis de los datos sobre todo útil para atender mejor a sus clientes, y así es. Pero para las organizaciones bancarias el análisis de datos es, además, una interesante herramienta para conocer mejor a los empleados y las operaciones internas más frecuentes y plantear estrategias de optimización de procesos y de vigilancia de flujos. Y, mucho más interesante, también para gestionar la seguridad y detección de fraude.
La seguridad gana gracias al análisis de datos
Puesto que la clave para la detección del fraude está entender la diferencia entre los comportamientos normales de gasto y las compras inusuales y fraudulentas, las tecnologías de análisis de datos están desempeñando un papel cada vez mayor en las estrategias de ciberseguridad de los bancos para detectar ataques en las primeras etapas y son, según los expertos, esenciales para mitigar la incidencia de los delitos cibernéticos.